
Una noche de 1973. Los enormes carteles de Coca-Cola, Pepsi, Crush y Fernet-Branca iluminan la Avenida 9 de Julio. Los automóviles circulan bajo las luces de la ciudad y Buenos Aires muestra una imagen que hoy parece pertenecer a otra época.
La fotografía de Foto Estudio Luisita nos invita a viajar a la Argentina de los años setenta: una década de grandes transformaciones, nuevas costumbres, música, televisión, publicidad y profundas contradicciones sociales y políticas.
Una época que muchos recuerdan con nostalgia por su vida cotidiana, pero que también estuvo atravesada por la violencia política, las crisis económicas y la última dictadura militar.
Una Buenos Aires iluminada por la publicidad
En la fotografía, tomada en 1973, los carteles luminosos se convierten en los verdaderos protagonistas.
A la izquierda aparece la publicidad de Crush, una de las gaseosas conocidas de la época. En el centro destacan las marquesinas de Fernet-Branca y Coca-Cola, mientras que a la derecha un enorme anuncio de Pepsi ilumina la fachada de un edificio.
Los letreros eléctricos y de neón eran parte del paisaje característico del centro porteño.
Mucho antes de las pantallas LED y de la publicidad digital, las grandes marcas competían por ocupar los espacios más visibles de Buenos Aires.
Sus anuncios utilizaban tubos luminosos, letras gigantes, figuras animadas y estructuras metálicas de grandes dimensiones.
Al caer la noche, aquellos carteles transformaban el aspecto de la ciudad.
La Avenida 9 de Julio y sus alrededores eran una de las principales vidrieras de esa Buenos Aires moderna, comercial y cosmopolita.

Ir al centro era todo un acontecimiento
Durante los años setenta, salir al centro de Buenos Aires era mucho más que trasladarse de un lugar a otro.
La Avenida Corrientes concentraba teatros, cines, pizzerías, cafés y librerías que permanecían abiertas hasta altas horas de la noche.
Las marquesinas anunciaban espectáculos de revista, comedias, musicales y películas nacionales y extranjeras.
En las veredas se mezclaban parejas, grupos de amigos, familias, artistas y trabajadores que terminaban su jornada.
Era habitual combinar una salida al cine con una pizza, un café o una caminata entre los negocios iluminados.
La cercanía del Obelisco, las salas cinematográficas de Lavalle y los teatros de Corrientes convertían al centro en uno de los principales espacios de entretenimiento de la ciudad.
La vida nocturna tenía su propio ritmo, sus lugares de encuentro y sus tradiciones.

Los automóviles que llenaban las avenidas
Las calles argentinas de los setenta estaban dominadas por vehículos que hoy se consideran clásicos.
El Ford Falcon, el Renault 12, el Fiat 600, el Peugeot 404 y el Torino formaban parte del paisaje automotor.
En una misma avenida podían convivir automóviles de fabricación reciente con vehículos de décadas anteriores.
Los colectivos mantenían sus características carrocerías y muchos taxis porteños utilizaban modelos nacionales.
La industria automotriz argentina atravesaba una etapa de gran importancia, con fábricas que producían vehículos para abastecer el mercado interno.
Para numerosas familias, tener un automóvil propio representaba progreso, independencia y la posibilidad de viajar durante los fines de semana o las vacaciones.

La televisión reunía a las familias
En muchos hogares argentinos, el televisor ocupaba un lugar central en el comedor o la sala de estar.
La programación se consumía de una manera completamente diferente a la actual.
No existían las plataformas de streaming ni los contenidos disponibles a demanda. Las familias organizaban parte de sus rutinas para mirar sus programas favoritos en el horario anunciado.
Los televisores eran mayoritariamente en blanco y negro.
Programas como Almorzando con Mirtha Legrand, La Tuerca, Sábados Circulares y distintas telenovelas y ciclos musicales formaron parte de la cultura televisiva de aquellos años.
La publicidad también se convirtió en protagonista.
Los comerciales utilizaban canciones pegadizas, personajes y frases que podían permanecer durante décadas en la memoria de los espectadores.
Hacia el final de los setenta comenzaron los grandes cambios tecnológicos vinculados a la televisión en color.
El Mundial de Fútbol de 1978 impulsó importantes inversiones para transmitir imágenes a color al exterior, aunque el servicio regular de televisión en color para el público argentino comenzaría en 1980.
La música de una generación
La década de 1970 fue fundamental para la música argentina.
El rock nacional creció y desarrolló una identidad propia, con artistas que marcarían a varias generaciones.
Luis Alberto Spinetta, Charly García, Sui Generis, Pescado Rabioso, Invisible y posteriormente Serú Girán fueron protagonistas de esa transformación.
Al mismo tiempo, el tango seguía presente en numerosos hogares, mientras que la música melódica, el folklore y las canciones internacionales sonaban en las radios.
Los discos de vinilo, los tocadiscos y los grabadores de cinta eran objetos habituales para escuchar música.
Las disquerías permitían descubrir nuevos artistas y los programas radiales desempeñaban un papel fundamental en la difusión musical.
Para muchos jóvenes, reunirse a escuchar un disco era una experiencia social en sí misma.
La moda, los comercios y las costumbres
Los años setenta también dejaron una estética inconfundible.
Los pantalones acampanados, las camisas de cuellos grandes, los estampados llamativos y los peinados voluminosos fueron parte de la moda.
Los comercios exhibían productos detrás de grandes vidrieras y las galerías comerciales reunían negocios de ropa, música, fotografía y artículos para el hogar.
Las compras se realizaban principalmente en efectivo, cheque o mediante sistemas de crédito de los comercios.
Las fotografías se tomaban con cámaras de rollo y había que esperar el revelado para conocer el resultado.
Los teléfonos tenían discos de marcación, las cartas seguían siendo una forma habitual de comunicación y los diarios impresos ocupaban un lugar importante en la vida cotidiana.
Era una sociedad sin teléfonos celulares ni Internet, donde la información y el entretenimiento circulaban a otro ritmo.
Una década de grandes contradicciones
Pero la Argentina de los años setenta no puede comprenderse únicamente a través de sus automóviles, su música o sus publicidades.
La década estuvo marcada por acontecimientos políticos y económicos que transformaron profundamente al país.
En 1973, después de años de gobiernos militares, se produjo el regreso de las elecciones presidenciales y del peronismo al poder.
La muerte de Juan Domingo Perón, el 1 de julio de 1974, abrió un período de creciente inestabilidad.
En 1975, las medidas económicas conocidas como el Rodrigazo provocaron fuertes aumentos de precios y una importante pérdida del poder adquisitivo.
El 24 de marzo de 1976, un golpe de Estado derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón.
La dictadura que se extendió hasta 1983 implantó un sistema de terrorismo de Estado caracterizado por secuestros, desapariciones forzadas, torturas, asesinatos, censura y persecución política.
Mientras algunos sectores de la sociedad continuaban con sus actividades cotidianas, miles de familias atravesaban situaciones de miedo, violencia y pérdida.
Por eso, recordar los años setenta implica reconocer tanto sus expresiones culturales como sus acontecimientos más dolorosos.
1978: el Mundial y las calles argentinas
El Mundial de Fútbol celebrado en Argentina en 1978 fue otro de los acontecimientos que marcaron la década.
La selección argentina obtuvo su primer campeonato mundial y las calles se llenaron de celebraciones.
Las imágenes de las multitudes festejando se convirtieron en parte de la memoria visual del país.
Sin embargo, el torneo se desarrolló durante la dictadura militar y fue utilizado por el régimen como instrumento de propaganda política.
El contraste entre la celebración deportiva y las violaciones de los derechos humanos constituye uno de los capítulos más complejos de la historia argentina reciente.
Una fotografía, muchas historias
La imagen nocturna de la Avenida 9 de Julio parece mostrar una escena sencilla: grandes publicidades luminosas, edificios y una ciudad que continúa despierta.
Pero detrás de aquellas luces existía una sociedad que atravesaba enormes transformaciones.
Los productos anunciados reflejan los hábitos de consumo; las marquesinas recuerdan una manera diferente de hacer publicidad; y la ciudad iluminada nos habla de las costumbres y aspiraciones de una generación.
Buenos Aires conserva muchos de aquellos edificios, aunque sus carteles, comercios y protagonistas hayan cambiado.
Algunos anuncios desaparecieron para siempre. Otros fueron reemplazados por tecnologías más modernas.
La fotografía de 1973 nos permite recuperar una noche de aquella Buenos Aires y, al mismo tiempo, recordar que ninguna época puede resumirse únicamente en sus imágenes más hermosas.
Los años setenta fueron música, televisión, automóviles, cines y luces de neón. Pero también fueron crisis, conflictos y profundas heridas que siguen formando parte de la memoria argentina.
Ficha histórica de la fotografía
- Lugar: Avenida 9 de Julio, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
- Año: 1973.
- Autoría: Foto Estudio Luisita.
- Archivo: Foto Estudio Luisita / HACHE Galería.
- Temática: Buenos Aires nocturna, publicidad y vida cotidiana.
- Marcas visibles: Crush, Fernet-Branca, Coca-Cola y Pepsi, entre otras.
- Época: Década de 1970.
- Derechos de reproducción: Consultar con los titulares del archivo.
Fuentes consultadas
- Foto Estudio Luisita / HACHE Galería — 9 de julio, 1973.
- Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires — Historia de la Avenida Corrientes y su vida nocturna.
- Educ.ar — El siglo audiovisual, historia de la televisión argentina.
- Argentina.gob.ar — Memoria, Verdad y Justicia.
- La Nación — Historia económica del Rodrigazo de 1975.
